Un día de 7am a 9am en la vida de cualquier persona dentro de 5-10 años: enciendes el móvil y revisas cuánto dinero tienes en el wallet, compruebas que tienes un 2% más que ayer porque tienes tokens de un proyecto que apoyas y que ha crecido un 2% en comunidad. Pones música en tu dapp y, mientras te duchas, ganas dinero por cada anuncio que aceptas escuchar. Entras en tu red social favorita y cobras por ese like a la foto que ha subido tu mejor amigo. Antes de salir de casa intercambias esos tokens generados por las criptomonedas del tren en el que viajas para ir a trabajar…

¿Falta mucho para que esto sea una realidad? Sin duda creo que pronto vamos a experimentar una evolución del Internet de la información al Internet del valor, ¿pero ¿dónde está el valor? ¿será el metaverso verdaderamente la forma en que establezcamos nuestras relaciones sociales mañana? Hace unos días Meta – antiguo Facebook– hacía público su informe de resultados del tercer trimestre de 2022 con datos decepcionantes y una caída de beneficio del grupo matriz del 52%. ¿El motivo principal?  La fuerte inversión en el Metaverso que todavía no experimenta ningún retorno.

La palabra metaverso está tomada de la ciencia ficción y se refiere a una versión futura de Internet a la que se accede a través de tecnologías inmersivas como los cascos de realidad virtual y realidad aumentada. ¿Storytelling de “vendemetas” o futuro radical de las relaciones sociales?

A Zuckerberg le va la vida en lo segundo. Está convencido de que el metaverso será la forma en la que surfearemos los mares digitales “mañana” y lo está jugando todo a esa carta. Ha invertido 1.400 millones de dólares en el mundo virtual, ha cambiado el nombre de la compañía a Meta y ha reorientado una parte relevante del talento de la red social al nuevo proyecto, invirtiendo menos recursos en plataformas como Whatsapp, Facebook e Instagram. ¿Se agarra a un clavo ardiendo después de constatar la fuga de usuarios activos de sus plataformas en todos los mercados clave a excepción de países de Asía- Pacífico o es el auténtico visionario del mañana?

A mi juicio las expectativas generadas por el Metaverso están infladas. Y lo que es peor, no lo están solo por Zuckerberg, sino por un amplio abanico de empresas tecnológicas y marcas anunciando proyectos en ese nuevo entorno virtual como si fuera el paraíso imprescindible e inmediato de obligado abrazo en la nueva modernidad. Pero, ¿cómo explicarle al usuario que debe mudarse a una casa sin cimientos sólidos, sin vecinos y de difícil acceso?

De momento Meta solo ha conseguido convencer al 0,006% de los usuarios de Facebook para probar Horizon Worlds, su metaverso de realidad virtual. Más allá de que la mala evolución del grupo de Meta y de otras tecnológicas es también síntoma del deterioro que está experimentando la economía, Facebook toca techo en usuarios e ingresos publicitarios en casi todos los mercados y tiene una gran amenaza: TikTok. La red social de ByteDance – avanzada del espionaje digital chino según advierte EEUU– crece tanto en usuarios como en tiempo de uso, comiéndose su pastel. Mientras, Zuckerberg trata de crear en Instagram una suerte de clon que proporcione a sus usuarios lo necesario para no tener que ir a buscarlo a otro lado. Para más inri, para que el modelo llegue a tener atisbos de triunfar necesita de la colaboración de varios de sus grandes competidores, especialmente de Apple. Por ahora, es más que dudoso a tenor del bloqueo del rastreo publicitario a Facebook por parte de Apple, fiesta a la que también quiere apuntarse Google.

¿Cuánto tiempo más será capaz Zuckerberg de seguir capeando el temporal de su “mala” reputación corporativa? ¿Y de mantener contentos a sus accionistas con el discurso del dudoso despegue del Metaverso? Hace un año, después de una de sus más sonadas – primeras– caídas mundiales de sus servicios nos hacíamos estas preguntas.  Lejos queda aquella plataforma de libre expresión y conexión, que acuñó términos tan tiernos como el de la “democracia 2.0” para después enfrentarnos de bruces con la realidad: su interés en el volumen de la conversación y de la interacción, sin importar la naturaleza de esta, incentivando contenidos aislados, polarizantes y divisivos desde la mentira paternalista de quien sabe perfectamente lo que nos gusta y nos conviene. ¿Es ahora el momento del Metaverso o estamos ante otro “cambio del algoritmo”? El panorama se pone divertido con el hombre que iba a revolucionar la publicidad “online” rendido a los soportes físicos para promocionar su universo virtual y la Twitter de Musk tratando de remontar el vuelo sin estrellarse….

 

Laura Mª Vázquez

Directora de Marketing y Estrategia Digital

@lauramaria_vaz