Entrevista de Paula Mallén a Thomas Guénolé – politólogo y profesor de Ciencias Políticas.

  • China será la vencedora del enfrentamiento entre Rusia y EEUU.
  • La acogida de refugiadas no puede seguir en manos de la improvisación.
  • Europa debe encontrar su propio papel en las disputas entre EEUU, Rusia y China.

 

Thomas Guénolé es el politólogo que en enero de 2017 anunció la “cuadripolarización” de la política francesa entre un bloque altermundialista, uno neoliberal, uno conservador y otro xenófobo. Compagina su labor docente como profesor de Ciencias Políticas en distintas universidades, con la de colaborador habitual en medios de comunicación dentro y fuera de su país. A Guénolé le preocupa el empujón que la guerra de Ucrania puede dar a la extrema derecha en Europa. De hecho, recomienda la lectura de “Homenaje a Cataluña” de George Orwell para recordar los horrores del fascismo. La introducción del libro recoge la siguiente frase de los Proverbios: “Nunca respondas al necio conforme a su necedad, para no hacerte como él. Responde al necio según su necedad, para que no se tenga por sabio”.

 

¿Cómo está viviendo el pueblo francés la invasión de Ucrania?

En primer lugar, hemos sentido estupefacción, y después auténtico miedo. En mi opinión, entre la población francesa existía la idea generalizada de que guerras como ésta eran cosa del pasado. Estábamos inmersos en una especie de amnesia colectiva ante el recuerdo de otros conflictos cercanos, como la guerra de Yugoslavia. Desde los años 80, con la crisis de los euromisiles, no habíamos vuelto a poner sobre la mesa el problema del armamento nuclear. Y, de golpe, nos hemos vuelto a enfrentar a la posibilidad de un conflicto nuclear en nuestro entorno, una posibilidad que ha sido directamente asumida por nuestro ministro de Asuntos Exteriores, por la diplomacia rusa…

Al mismo tiempo, los franceses hemos revivido un sentimiento colectivo de solidaridad aunque, desde mi punto de vista, se traduce en pocos actos coordinados. Debemos preparar a nuestra sociedad en términos de eficacia, en todos los aspectos que engloban la acogida a los, o mejor dicho, a las refugiadas de Ucrania, y no dejarlo en manos de la improvisación.

 

¿Qué opina de la postura de Occidente en este conflicto?

No estamos viviendo una confrontación entre Rusia y Occidente, estamos viviendo una confrontación entre Rusia y EEUU. Decir Occidente equivale a decir EEUU y sus aliados europeos, es decir, la OTAN, una construcción de alianzas heredada de la Guerra Fría. Hablar de Occidente como un todo es dar por hecho que sus componentes se encuentran en situación de igualdad, algo que no es cierto, ya que hay un actor dominante que es EEUU y después el resto funcionan como actores secundarios. Desde la caída de la Unión Soviética y el Bloque del Este, Rusia ha intentado recomponerse y, por desgracia, en los últimos diez años se ha encaminado hacia una dictadura nacionalista encabezada por Vladimir Putin. En mi opinión, durante ese tiempo EEUU no ha sabido reaccionar: en lugar de beneficiarse de los resultados de la Guerra Fría, ha favorecido el resurgimiento de una dictadura nacionalista con una retórica de venganza contra la humillación.

Desde Occidente se están llevando a cabo sanciones económicas que están haciendo daño al régimen de Putin, pero la OTAN mantiene que está fuera de cuestión intervenir militarmente, por lo que en realidad estamos dejando que Rusia destruya Ucrania. El hecho de que una democracia se deje destruir por una dictadura, literalmente a las puertas de la UE, sin que intervengamos militarmente, creo que va a dejar una huella moral imborrable.

 

¿Cuál cree que será el punto débil de la UE de cara al futuro?

Los engranajes xenófobos y neofascistas que se reactivan ante este tipo de crisis son el talón de Aquiles de Europa. Lo que más me inquieta de cara al futuro son los gobiernos de extrema derecha y aquellos que lo son de facto, que cada vez se hacen más hueco en las democracias europeas, sumado al auge de fenómenos xenófobos. Nos basta con echar la vista atrás a 2010, cuando una pequeña oleada de refugiados provocó una gran escalada de la extrema derecha en toda Europa…