Entrevista de Marta Valcarce a Rocío – periodista española con una amplia experiencia laboral en Rusia que, por cuestiones de confidencialidad, prefiere preservar su identidad.

  • La violencia del ataque ha sorprendido a muchos rusos.
  • Estigmatizar a los rusos es darle armas a Putin para justificar la guerra.
  • El juego de fuerzas que está en juego plantea un Nuevo Orden Mundial.

 

Rocío trabajó como periodista en Moscú durante cinco años. Regresó a España en 2014, coincidiendo con la guerra del Dombás. Aquella etapa le sirvió para eliminar todo tipo de ideas preconcebidas que, como occidental afirma, tenía sobre la sociedad rusa. Cree que es un error seguir considerando las democracias europeas como perfectas.

 

¿Cómo se vive el conflicto en Rusia?

Aunque a ojos occidentales pueda parecernos sorprendente, mucha gente en Rusia veía imposible la invasión, incluso cuando a finales de enero comenzaron los movimientos de las tropas a Ucrania. En Rusia una gran parte de la población apoya la causa de Putin, pero también existen ciudadanos descontentos con la situación. E independientemente de que para ellos las motivaciones aludidas por su gobierno, como el acercamiento de las bases de la OTAN a su territorio, puedan tener una base real, la escalada de violencia está generando mucha controversia entre la población. Ellos se refieren a los ucranianos como hermanos.

Rusia pretende volver a situarse como la gran potencia que era antes de la caída de la Unión Soviética. Esa pérdida de respeto internacional que comenzó en la década de los noventa ha quedado marcada en la mente de los rusos, algo que Putin ha estado alimentando para justificar sus acciones.

 

¿Qué rol tiene Europa en el conflicto?

El papel de la Unión Europea depende exclusivamente de sí misma. De partida, la respuesta rápida y conjunta al conflicto por parte de los estados miembros es algo a valorar por excepcional. En situaciones similares en el pasado no fue tan evidente e incluso inexistente. Pero la UE tiene muchas debilidades que la vuelven un actor secundario en el tablero geopolítico global. Su excesiva burocratización la acaba haciendo ineficaz. Dudo que como bloque haya conseguido la fortaleza que en su momento fundacional se pretendía. Y esto es algo que Putin siempre ha visto como una debilidad occidental. Por eso esta respuesta unánime le ha cogido por sorpresa.

 

¿Cómo amenaza el conflicto a la democracia europea?

Este conflicto representa un cambio mundial tanto político como geoestratégico. Ya no existe un liderazgo tan claro y exclusivo de EEUU con Europa como aliado, ambos representantes de lo que hasta ahora se ha considerado como democracia ideal e inamovible.

Sin embargo, los últimos años las democracias occidentales han ido retrocediendo en derechos y libertades sin que esto nos haya parecido preocupante. Y si este conflicto refuerza un cambio de paradigma mundial donde China toma fuerza como potencia y Rusia reclama su posición, la democracia como figura internacional puede perder fuerza frente a otro tipo de sistemas políticos.

Llevamos años creyendo que la democracia es algo seguro y considerando las democracias occidentales como perfectas, mientras criticábamos por imperfectas a las democracias de esos países del este que precisamente ahora son los que están demostrando con su gestión del conflicto y de acogida de refugiados una respuesta más eficaz y contundente. Empezamos a darnos cuenta de que la democracia hay que trabajársela y defenderla. Ya no depende sólo de quienes nos dirigen, sino de cada uno de nosotros y nuestra capacidad de reflexión y de autocrítica.