Según un estudio realizado por Adecco, en España había 1,5 millones de personas trabajando a distancia en 2019 (alrededor del 7,9% de la población activa), una tendencia creciente durante los últimos años que de la noche a la mañana se ha incrementado de manera exponencial por exigencias de Estado de Alarma en el que nos encontramos a causa del Covid-19.

Aunque el teletrabajo se ha ido implantando de manera paulatina de un tiempo a esta parte en aquellas áreas de negocio donde ha sido posible, entre otras cosas para facilitar la conciliación familiar, conseguir un incremento de la satisfacción de los empleados, mejorar la productividad laboral y conseguir disminuir los costes empresariales.

Hoy, y durante las próximas semanas, las empresas están siendo sometidas a una prueba de estrés sin precedentes en este sentido. Muchas de ellas han tenido que variar de forma radical sus esquemas organizativos para adaptarse al trabajo a distancia y tendrán que medir sus resultados a base prueba y error. Otras, por su parte, ya venían tiempo preparándose e implantando herramientas para fomentar esta práctica entre sus empleados.

Vivimos en una época 100% digital en la que muchas prácticas empresariales pueden desarrollarse con la simple ayuda de una buena conexión a internet, un ordenador y un teléfono móvil. Pero si hay algo necesario para conseguir trabajar teniendo a tus compañeros, jefes y clientes a distancia, es tener una muy buena comunicación que facilite el flujo de información y que permita que la interconexión sea eficaz y efectiva.

Son muchas las herramientas que tenemos a nuestro alcance para facilitar el buen flujo de información entre equipos, bien a través de servidores en la nube que permiten compartir información de manera segura o a través de VPNs que nos ayudan a acceder a nuestro puesto físico de trabajo de manera remota.

Pero si hay algo que es realmente imprescindible para que el trabajo deslocalizado se desarrolle con éxito es que exista una buena comunicación interna. Está claro que no podemos irnos a la mesa de al lado a preguntar a nuestro compañero sobre determinado tema, pero el no estar presencialmente en una oficina no debería influir en que exista esta buena comunicación. Para ello existe un amplio abanico de herramientas que ayudan a mantener el contacto a tiempo real, como Slack, Microsoft Teams o Hang Out, salas para videollamadas múltiples como Skype, Webex o Whereby , así como otras aplicaciones que permiten organizar tareas y marcar tiempos de ejecución y responsabilidades como son Trello o Notion.

Los últimos datos publicados por Eurostat indican que en España nos queda mucho para llegar al nivel de muchos de nuestros países vecinos como Finlandia, Luxemburgo o Austria donde el teletrabajo tiene ya unas raíces muy bien establecidas entre el 10 y el 13% de la población activa.

Teletrabajar en tiempos de cuarentena nos tiene que servir para superar una crisis generando una oportunidad: poder demostrarnos que el presencialismo en la oficina no es necesario para el buen desarrollo de una organización, siempre y cuando las herramientas sean las adecuadas, los objetivos estén bien marcados y se fomente la comunicación y la interrelación virtual para lograrlos con éxito.

Teresa del Pozo

Directora de cuentas

@teresadelpozo