Este miércoles se celebra el Día Mundial sin Coche, poniendo punto final a la Semana Europea de la Movilidad. Una celebración que, si bien pretende recordarnos la importancia de evitar el uso del automóvil para reducir las emisiones de CO2 en las ciudades, nos trae a la mente el cambio de tendencia que ha provocado la pandemia de COVID-19 en este sentido: mientras que durante la última década se estaba perdiendo el interés por el vehículo privado – reduciéndose hasta la mitad la cifra de quienes querían obtener el carné de conducir-, durante la crisis sanitaria han crecido exponencialmente los nuevos permisos de conducir (en 2019 se expidieron un 25% más de carnés que el año anterior), superando incluso las cifras registradas diez años antes.

Un cambio de tendencia hacia el vehículo privado, sin duda relacionado con la desconfianza en la seguridad del transporte público colectivo y la protección de la salud. Un problema al que tienen que hacer frente las ciudades de todo el mundo y de forma urgente. Y en ello estamos. El lema de este año de la EUROPEANMOBILITYWEEK es “Por tu salud, muévete de forma sostenible”. Con él, la Comisión Europea busca promover la movilidad urbana sostenible, recordando las dificultades que hemos experimentado en Europa, y en el mundo, durante los dos últimos años, animando a un cambio de modelo en el que primen los desplazamientos en bicicleta y a pie.

Un objetivo compartido por administraciones y gobiernos locales que, en su intento de conseguir ciudades más limpias y habitables, buscan promover iniciativas en pro del medio ambiente y del ciudadano. Muchas de ellas recogidas en sus Planes de Movilidad Urbana Sostenible, pero en la mayoría de los casos insuficientes. Entre las más populares: la promoción del transporte público colectivo, la implementación de nuevos servicios de movilidad compartida (coches, patinetes eléctricos, bicicletas…), la aprobación de Zonas de Bajas Emisiones, la reducción de los límites de velocidad, la adaptación de infraestructuras y peatonalización de calles, etc.

Y es que no es una cuestión baladí. Además del gravísimo perjuicio para el medio ambiente, la OMS estima que cerca de siete millones de personas mueren cada año por la exposición a las partículas finas contenidas en el aire contaminado, más de 10.000 en España. No hay tiempo ni alternativa. Apostar por medios de transporte sostenibles ha dejado de ser una opción.

Nadia Segura

Directora de Cuentas

@NadiaSeguraB