El cambio climático, el mismo que proyecta una España medio desértica para 2050, sigue siendo una realidad incómoda que ha pasado a un segundo plano por la urgencia del COVID19. Así, el tema tapado de la semana ha sido el vertido de 20.000 toneladas de diésel en un río en el Círculo Polar Ártico cerca de la ciudad siberiana de Norilsk, frente al cual, los medios han tenido un tratamiento dispar, pero a la baja, la diplomacia europea apenas ha dicho media palabra y la americana de Trump está a sus cosas. La falta de atención sobre este desastre natural, calificado por algunos como un Chernobil ecológico, se ha extendido a las redes sociales donde ha brillado por su ausencia. ¿En qué tenía puesto su particular interés cada uno de los agentes?

Los medios, se han centrado en el rebrote de Pekín y la evolución que mantiene en otros países. El COVID19 vuelve al epicentro informativo, aunque comparte espacio con el ámbito económico: ayudas al automóvil, ayudas a las CCAA, ayudas de fondos UE o la cumbre CEOE. Por su parte, la pelea a nivel político señala a Ciudadanos. El partido se revela como objeto de deseo PSOE-PP. Los socialistas más entusiastas ven posible una moción en Madrid contra Ayuso a cuenta de las residencias de ancianos, pero el PP prepara una reconciliación pública con Arrimadas en un acto electoral conjunto en Euskadi. Mientras, en las redes sociales, el colectivo LGTB crea un campo semántico ambivalente con Pablo Alborán: los que se alegran de su confesión y los que se quejan de su tardanza, además de convertir en trending topic al movimiento #sinciencianohayfuturo y a la ya denominada madrileñofobia.

 

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