Antes de familiarizarnos con la semántica y la semiótica del COVID19 éramos una sociedad cansada. En concreto, según nuestros estudios demoscópicos, 7 de cada 10 españoles se declaraba cansado o muy cansado. Tengo la sensación de que en la mal llamada nueva normalidad la sensación es de agotamiento. En la esfera política, por un rifirrafe vocinglero y con nulo sentido de Estado. En la económica, por un miedo cierto a un modelo (turismo y ladrillo) zombi. En lo social, por la certeza de que nos morimos, de que la muerte no es cosa de otros y de que no hay avance tecnológico que cubra las vergüenzas de una existencia limitada y depredadora para con el planeta. Morimos y destruimos. Y nunca lo habíamos visto tan claro como ahora.

En medio de este maremágnum hemos recibido un premio por Kómoda, la vida sin energía. No es un premio cualquiera. Es un IPRA GWA, el considerado como Óscar del sector de la comunicación a nivel global.  Presentamos la candidatura hace meses, antes de la pandemia, cuando presentarse a premios era lo normal. Ahora resulta un poco obsceno. Es una prueba más de como la vida sigue pese a arrastrar miles de muertos y miles de llantos anónimos y silenciosos.

La pregunta que nos formulamos entre sombras de reuniones siempre es la misma ¿después del COVID19 la sociedad será la misma? No necesito jugar a augur. La respuesta está encima de nosotros, en modo de mascarilla, de distancia física (le llaman social), de trabajo desde casa (le llaman teletrabajo), de negación de la realidad (le llaman inmunidad de grupo). Quien pregunta está ciego y quien responde que todo volverá a ser como antes vive en un mundo paralelo.

Y en ese territorio, el que se extiende entre la duda y la negación, ubico Kómoda. Una reflexión integral e íntegra sobre la fatiga que asola a una sociedad sobrexpuesta a la seguridad tecnológica, a los populismos de recurrencia histórica y al colapso del mercado libre de la sociedad global. Todo suma en una reflexión que indaga sobre la singularidad social, sobre ese pequeño hecho llamado a convertirse en un cambio de rotación total. Pasa con el #BlackLivesMatter. Y pasará con tantas otras respuestas no previstas por la agenda del poder y que se siguen cociendo a fuego lento en el seno de una sociedad cansada, muy cansada… de todo.