Hoy a Facebook le toca soplar las velas. Los dulces dieciséis, como en la vida de cualquier adolescente, se han convertido también para la red social en un momento de gran transcendencia en su ciclo vital. Enfrascado en una oleada de regulaciones, altas expectativas y la creciente preocupación de los usuarios por la actividad de sus datos, Facebook llega a su aniversario presentando síntomas de agotamiento mientras nuevas plataformas sociales están acaparando parte de su comunicación social. ¿Qué ha cambiado?

Facebook siempre fue rebelde y supo sobreponerse a las dificultades. En 2004, de la mano del estadounidense Mark Zuckerberg y otros estudiantes de la Universidad de Harvard, nació rodeada de polémica. Al mismo tiempo que Mark trabajaba en el proyecto de los hermanos Winklevoss y Narenda, lo hacía en uno propio llamado “The Facebook”. La similitud de un proyecto con otro era más que evidente. Por eso, cuando Zuckerberg lanzó su plataforma, Winklevoss y Narenda consideraron que les había robado la idea y le demandaron.

Sin embargo, la ocurrencia del “anuario”, incontenible, siguió su cauce y sin duda, arrancó un fenómeno que ya no tiene vuelta atrás. En su primer año de vida da sus primeros pasos en solitario adoptando el nombre que mantiene hoy en día, desaparece el «the» de su dominio y coloca el primer ladrillo que cambiará la forma en la que nos relacionamos.

En 2006 ya contaba con más de seis millones de usuarios y continuaba su crecimiento exponencial comenzando a desarrollar su “objetivo vital”. Solo tres años después, el prodigio, alcanzó los 350 millones de usuarios y comenzó a posicionarse como líder indiscutible en la conexión y almacenamiento de datos de personas alrededor del mundo. Pero, si realmente existe un antes y un después en la historia de Facebook, fue en 2010. El crecimiento desmesurado de la red empezó a chocar con la sociedad del impulso.

El fenómeno de masas pasa a convertirse en una realidad social y el amor irrefrenable inicial comenzó a pasar factura cuando cambió el timeline. La actividad que se producía fuera de la propia red quedaba registrada en Facebook y muchos, aunque esto debía ser aprobado por el usuario, se vieron envueltos en situaciones embarazosas al verse expuestos. La confianza depositada quedo derribada por KO técnico en el primer asalto. Al fin y al cabo, no se puede vivir en un estado constante de fascinación, menos aun, en una sociedad en constante movimiento.

En 2012 una fuga de datos en la que los mensajes privados, de manera aleatoria, saltaban de muro en muro, provoca un nuevo envite y desde entonces, la pugna por el control de la privacidad se ha convertido en su talón de Aquiles. El caso de Cambridge Analytica, la pérdida de 15 millones de usuarios jóvenes en EE UU o la controversia de la moneda Libra forjan la realidad de una red que hoy supera la cifra de los 2000 millones de usuarios y que ahora, ha de supeditarse a las nuevas exigencias de sus admiradores y reinventarse.

El futuro es privado

Dijo Zuckerberg en una de sus últimas declaraciones, quizá pronosticando que, ante este nuevo reto, los #sweetsixeen también serán para Facebook el cumpleaños más importante de su vida.

Yaiza Ejapa
Ejecutiva de cuentas
@yaizaeluq