Agosto se postulaba como un cómplice ideal para la agitación intelectual: poca gente, poca actividad, poco ruido. Lo mejor de las previsiones es su falta de solidez. Aquello que íbamos a hacer está por hacer. En honor a la verdad tenemos motivos objetivos (y dolorosos) para la demora. No ha sido un mes fácil, ni para nosotros como personas integrantes de esta organización, ni para la sociedad de la que formamos parte y que parece estar instalada en un bucle de urgencia, pesimismo y miedo. Y, para qué negarlo, de mala conciencia.

La superficie arrasada por el fuego este mes de agosto que acaba ha desertificado un poco más nuestro país. Ese territorio que visto desde el espacio guarda más relación de secano cromático con el norte de África que con sus vecinos europeos. Un fuego que se ha tornado literalmente en dragón lanzallamas como han recogido algunas de las imágenes de nuestros fotoperiodistas. Sobre este pozo de ceniza, lleno de actos heroicos y, sobre todo, de mucho dolor también ha habido tiempo para el bochorno ajeno: gente que baila para Tik ToK delante de incendios, gente que hace turismo sobre las vidas quemadas en el monte. Gente para todo. También para el ridículo más indescriptible.

Creo que para tener mala conciencia es preciso tener conciencia. Y vivimos en la frontera de lo idiota. A pesar de todo, en Torres y Carrera somos defensores del #WildThink. A pesar de todo, porfiamos en nuestras ocurrencias. Hemos tenido que demorar el arranque previsto para nuestra campaña de #MalaConciencia. No ha sido una espera pasiva. Entre todo el inusitado ruido con el que nos hemos topado, pensamos. Pensamos muchos y hemos decidido convertir lo que debía ser una campaña fresca de verano en un trabajo de rigor académico. Volvemos a la dinámica de investigación. Volvemos con los amigos de la UCM. Y es que puestos a rascar concluyes que la mala conciencia no se apaga con chascarrillos. El fuego de la posverdad en el que se asienta el remordimiento demanda mucho rigor y no menos valor porque a nadie le gusta que le enfrenten con sus deudas morales.

Xurxo Torres

Director General Torres y Carrera