La situación de emergencia sanitaria por el Coronavirus y, por tanto, por el Estado de Alarma decretado por el gobierno, ha cambiado radicalmente nuestra forma de informarnos. Ahora nos rodean cientos y cientos de noticias sobre este tema, visitamos más a menudo las webs de periódicos buscando información, vemos más los informativos de radios y televisiones y la actualidad sobre el Covid-19 nos bombardea en las redes sociales. De hecho, la audiencia de los informativos de la noche de las principales televisiones públicas en Europa aumentó un 20% en el mes de marzo, según datos del European Broadcasting Union (EBU).

Lamentablemente, la expansión de las noticias falsas y la desinformación se ha producido casi al mismo nivel que la de la propia pandemia. De hecho, un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) publicado en la revista Science confirmó hace un par de años que las fake news se difunden un 70% más que las noticias verdaderas. Las fake news sobre este tema han proliferado como si de una propia epidemia se tratase, llegando a los ciudadanos a través de las redes sociales y, sobre todo, de herramientas como WhatsApp. Se han convertido en tal fenómeno que la Organización Mundial de la Salud (OMS) le ha puesto hasta nombre: infodemia.

Nos han llegado a nuestro móvil audios con recomendaciones sobre el coronavirus atribuidos a médicos o sanitarios, nos han recomendado quitarnos los zapatos al entrar a casa o incluso nos han explicado que el virus se puede contagiar por el uso de cremas y maquillaje. Todas estas noticias llegaron a través de mensajes en WhatsApp o por redes sociales, y todas ellas se han comprobado que son falsas.

El miedo, el estrés o la ansiedad que provoca esta situación puede llevar a la sociedad a dar por válida cualquier información que circule sobre este tema. Pero este tipo de noticias no ayudan en absoluto pues, en lugar de informar, lo que provocan es mayor miedo, incertidumbre y, en definitiva, intoxicación de la opinión pública que, ahora más que nunca, busca más información para dar respuesta a todas aquellas dudas que tiene sobre el Coronavirus. Por esta razón, la Policía Nacional ha creado una guía con varios consejos con el fin de evitar ser manipulados por las fake news:

  • Lo primero es conocer la fuente de la noticia. Cuando nos llegue un mensaje de este tipo, buscar en Internet puede ayudarnos a averiguar la fiabilidad de su contenido. Así, podremos saber si se trata de información antigua o un hecho exagerado.
  • En segundo lugar, debemos contrastar la noticia con fuentes oficiales. En este caso, se trata de la Organización Mundial de la Salud, el Ministerio de Sanidad y el Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades, así como la web de cada uno de los gobiernos de las Comunidades Autónomas.
  • Si se trata de una imagen, sospecha. Cualquier fotografía puede ser manipulada en un programa de retoque fotográfico o edición de imágenes, herramientas muy utilizadas por los creadores de fake news.
  • Consulta quién es el emisor o patrocinador del mensaje para averiguar si se trata de una opinión o de una información objetiva.

En cualquier caso, ante la duda, lo mejor es no compartir ni difundir entre nuestros contactos este tipo de contenidos, que es precisamente el objetivo de los creadores de las fake news, y siempre informarse por fuentes oficiales. También a través de los medios de comunicación, donde los profesionales del periodismo contrastan la información con los organismos oficiales para dar un servicio de calidad al ciudadano, con el fin de evitar, precisamente, las noticias falsas y poder acceder, todos, a una información veraz.

 

Mónica Muela

Ejecutiva de cuentas

@Monica_MMendez