Cuando la corresponsabilidad forma parte de la cultura corporativa
Hay conversaciones que no deberían limitarse a una fecha del calendario. Hoy, con motivo del Día del Padre, queremos poner el foco en una realidad que, para nosotros, va mucho más allá de una jornada concreta: la importancia de construir entornos en los que cuidar, conciliar y corresponsabilizarse forme parte del día a día. Desde Torres y Carrera, abrimos hoy una reflexión sobre conciliación, corresponsabilidad y bienestar corporativo desde la convicción de que cuando una empresa cuida mejor de las personas, sus empleados, estos trabajan mejor. Porque un entorno equilibrado, dentro y fuera de la oficina, mejora la productividad, fortalece el compromiso y ayuda a retener talento.
Para hablar de todo ello, conversamos con uno de los padres que forma parte del equipo, nuestro Director Creativo Antón Veiga, con quien abordamos cómo los cuidados, el equilibrio y la corresponsabilidad no son solo una cuestión personal, sino también una palanca de bienestar colectivo y cultura corporativa.
Cuando se acerca esta fecha, ¿qué te viene a la cabeza, celebración, reflexión o logística?
¡Dormir hasta tarde! En casa somos muy de no madrugar.
Ahora en serio, lo fundamental es la celebración. Hace 6 años por desgracia perdimos a mi padre, el montañero Antonio Veiga. Y desde entonces valoro de una manera diferente este tipo de momentos. La importancia de que el día a día no se coma la relación con las personas con las que compartes tu vida. ¡Y especialmente con Aldara!
¿Qué ha cambiado más en tu vida desde que eres padre, tu agenda, tus prioridades o tu forma de entender el trabajo?
La agenda, sin duda. Aunque nunca en tu vida puedes afirmar que tu tiempo es tuyo, cuando tienes hijos esto se acrecienta. Aunque no seamos precisamente “padre y madre satélite”, tanto mi pareja como yo tenemos que ir cuadrando horas en función de nuestro rol para con la peque.
Si tuvieras que desmontar un tópico sobre paternidad y trabajo, ¿cuál sería?
Que son compartimentos estancos. Igual es por mi rol de creativo, pero muchos juegos de palabras y copys absurdos antes los testeo con Aldara. Si a ella le gustan y le activan algo, una chispa, entonces sé que estoy por el buen camino. Y ojo, que es muy crítica con esto. Lo que mejor se le da sin duda son los jingles, ¡a ver si pillamos a algún cliente que nos deje jugar en ese terreno!
A veces se habla de conciliación como si fuera un tema casi privado. ¿Tú crees que en realidad también es un tema de empresa?
Creo que esa concepción viene de una visión deshumanizada de la empresa que existía antes. Cuando era una especie de estamento superior al que no se le podía ni toser. Por suerte eso hoy en día ha cambiado. Las empresas, y en especial Torres y Carrera, han entendido que ante todo somos personas, que tenemos familias, sueños, temores… Y cuando se produce ese cambio, resulta mucho más natural tratar determinados temas, como puede ser en este caso la conciliación, desde un prisma mucho más natural. Al final, un trabajador o trabajadora que siente que a la empresa le importa su bienestar fuera de la misma, va a ser mucho más fiel. Es un win win que dicen los jóvenes.
¿Qué significa para ti la corresponsabilidad, más allá de la teoría?
Naturalidad. No sé en qué cabeza cabe que una persona tenga que atender o servir a los demás miembros de una familia. Entiendo el origen de ese concepto, pero por suerte fui criado en el seno de una familia que, con sus peculiaridades, nunca aceptó que una persona, por ninguna razón, fuese menos o diferente o tuviese que servir. Desde mi punto de vista de hombre blanco occidental, nunca he sentido que perdiera ningún privilegio por el hecho de tener que cocinar, cambiar ‘cueiros’ o limpiar el baño. Pero odio limpiar el baño.
¿Qué cambia cuando los hombres también entran en la conversación sobre cuidados?
Que se vuelven menos gilipollas. Perdón por el vocabulario, pero es que no entiendo esa forma de vivir, al margen de una realidad que es un porcentaje gigantesco de la vida en familia. Esa cosa antigua que había, que una de las hijas debía hipotecar su vida para cuidar de los mayores, por ejemplo, es de una crueldad terrible.
Ser una familia no es simplemente tener un libro que así lo marca. Es aportar a la comunidad, al conjunto. No creo que sea tan difícil de entender ni llevar a la práctica.
¿Dirías que un entorno laboral que entiende mejor la vida personal acaba teniendo equipos más sanos y comprometidos? ¿Por qué?
Odio la expresión “salario emocional”, porque con eso no pagas el alquiler, pero va un poco en esa línea. El confinamiento de 2020 demostró a mucha gente, especialmente a los trabajadores, que había otra manera de entender la relación empleador-empleado. Y que, si la empresa no te cuida, tú tampoco tienes que cuidarla (ni serle fiel).
Hace años trabajé para una empresa tecnológica, que me decía que les era imposible encontrar talento si no era con un buen salario, pero especialmente con conciliación. Hace unas semanas, haciendo entrevistas para cubrir una vacante, la mayor parte de las personas que aplicaban parecían más interesadas en saber cuántos días de teletrabajo y el horario que en el salario. Creo que eso nos indica mucho sobre el cambio social que vivimos. La empresa que no esté atenta a esto va a perder mucho más que un poco de talento.
Desde tu experiencia, ¿qué evidencia que una empresa entiende de verdad el bienestar de las personas?
Creo que el concepto sería el de “flexibilidad desde el compromiso”. Tener ese ambiente que sabe que un día por alguna razón vas a tener que entrar o salir antes o escaparte a una tutoría. Y que eso no te penalice ni lleve a mal ambiente. Pero al mismo tiempo, siendo responsable con el uso de esa capacidad y saber gestionarlo por respeto incluso a tus propias compañeras y compañeros. Lo podríamos resumir en una frase de Benjamin Franklin Parker: Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

